Últimamente me doy cuenta de que la gente cada vez se engaña más a sí misma. Saben perfectamente que se están mintiendo y que nada de lo que creen ser es cierto.
Pero, aparentemente, son felices.
Estoy enterada de un par de casos así, no muy cercanos a mí, pero lo suficiente como para saber todos los detalles de la situación. Es lo que tiene estar en mil redes sociales y coincidir con esas personas en todos lados.
A mí esas cosas me dan mucha pena, mucha mucha pena.
Pero me dejo de frasecitas para poner un ejemplo y que todos lo entendáis mucho mejor.
Me presento: "Hola, me llamo Carolina y me gusta escribir, pero no por eso soy escritora de profesión, ni periodista, ni ná de ná. Estoy estudiando y ni siquiera he llegado al momento en el que se puede escoger lo que se quiere estudiar. Me gusta la fotografía y sacar fotos y no por eso soy fotógrafa. Y me gustan los gatetes."
La televisión y, sobre todo, internet han hecho mucho mal a determinadas personas que por falta de personalidad (o por la posesión de cantidades ingentes de aburrimiento y tiempo libre) llegan a creerse que son alguien. Y con creerse "alguien" me refiero a creer ser "famoso". "Famoso" de que se te suba a la cabeza cualquier cosa, ya sea estar de 887/1000 en el ranking de "Sexy o no" o que alguien te dice que le gusta lo que haces.
Y hay que tener cuidado con eso, porque puede ser que ese "me gusta lo que haces" sea simplemente una forma de ser amable, cosa que saben distinguir las personas con más de dos dedos de frente. Pero siempre hay excepciones y es duro darte cuenta de que igual en el tuenti eres muy guay y tienes 400 amigos y en la vida real solo te queda la familia. Y la salud, que es lo importante.
"Famoso" no es "mis amigos me han hecho un club de fans" ni "veo a muchos famosos, por lo tanto soy famoso".
Respeto el hecho de tener personalidad, estar orgulloso de uno mismo y ser empático cuando hay que serlo (este último es un fallo que suelo tener yo, soy tan empática que pido disculpas hasta cuando tengo tos), eso está bien. Lo que no mola es creerse un zurullo bien bonito y plantado y no llegar ni a retortijón (modificación escatológica del "ir de guay y no llegar a chachi" de Dani Mateo).
Son cosas que me enervan, porque las veo y pienso "qué engañada vive la gente". Pero bueno, después me veo a mí y digo "qué bien hecha he salido yo".
(Pensamiento prepotente y ególatra patrocinado y promovido por los mimos de mi madrerrrl)
Y para este caso en particular al que va dirigida esta entrada: córtate el pelo y cómprate un flequillo, hostia puta. Que ni es peinado ni es ná, es pelo tapando una cara.
miércoles, 5 de mayo de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Somos pastel (II)
21:00
- Si mañana estás en Coruña, te veo y te doy besitos
- Pero en la boca no que me da vergüenza.
- Pero yo decía en la mejilla
- O algo más abajo
- Quieres que te bese la barbilla?
- Me debo afeitar
- Los tres pelitos
[...]
23:00
- ¿Entonces mañana me darás besitos en la barbilla o qué?
- Si, ¿no? Ya me lo apunté así en el post it
[...]
23:50
- ¡Mañana llámame cuando estés por el centro!
- Puedo darte toques y hacerme el interesante
- En ese caso no te podré dar besitos en la barbilla como me indica mi post it
- ¿A cuanto está el post it en el mercado?
- Unos cuantos besos, pero no lo sé pasar a euros
- Mañana espero poder invertir en post it
la culpa es tuya por ser así.
- Si mañana estás en Coruña, te veo y te doy besitos
- Pero en la boca no que me da vergüenza.
- Pero yo decía en la mejilla
- O algo más abajo
- Quieres que te bese la barbilla?
- Me debo afeitar
- Los tres pelitos
[...]
23:00
- ¿Entonces mañana me darás besitos en la barbilla o qué?
- Si, ¿no? Ya me lo apunté así en el post it
[...]
23:50
- ¡Mañana llámame cuando estés por el centro!
- Puedo darte toques y hacerme el interesante
- En ese caso no te podré dar besitos en la barbilla como me indica mi post it
- ¿A cuanto está el post it en el mercado?
- Unos cuantos besos, pero no lo sé pasar a euros
- Mañana espero poder invertir en post it
la culpa es tuya por ser así.
sábado, 13 de marzo de 2010
La nieta más feliz del mundo.
Acabo de cerrar la puerta, se acaban de ir mis abuelos.
Hacía mucho tiempo que no venían a pasar la noche a mi casa. Mi mamá está de viaje y para que no me sienta solita todo el fin de semana, estos dos corazones con patas han decidido pasar la noche del viernes al sábado conmigo.
Ellos vivían en Lugo, pero hace 5 ó 6 años (mi abuelo dice que son 10, que se acuerda perfectamente, pero no) decidieron venirse a vivir a Coruña. Y es de las mejores decisiones que han tomado en su vida, lo saben perfectamente.
Antes venían cada dos meses y se quedaban unos días en casa, en el estudio, en el sofá-cama más cómodo del mundo.
Siempre recordaré los días que mi abuela me despertaba para ir al colegio y yo me levantaba de la cama pero para irme a la de mi abuelo, que me contaba historias de cuando era marinero y cazaba ballenas (cuando era legal). Me contaba las mismas, porque yo se lo pedía. Mi abuela preparaba el desayuno y me intentaba levantar por segunda vez, con su frase: "ante pereza, diligencia". Me ponía nerviosa esa frase y ahora hasta la echo de menos.
Cuando conseguía levantarme de la cama, después de desayunar y vestirme viendo los dibujos, me sentaba en una silla y mi avá me hacía el peinado que le pidiese "hazme la trenza de ayer, abu" y me la hacía. Y yo iba al colegio sintiéndome una princesa. En chándal, por supuesto, pero una princesa.
Ahora que viven aquí ya nunca vienen a dormir a casa y yo tampoco voy a dormir a la suya casi nunca.
Pero comemos juntos casi todos los días y somos una familia de 4.
Viven mis estudios conmigo (mi abuela reza por mí y a mí esas cosas me hacen ilusión, porque ella me lo dice muy emocionada), saben cuándo estoy triste y cuándo estoy contenta. Siempre saben cómo animarme.
Mi abuelo, que es el que cocina, lo pasa muy mal cuando algún día bromeo diciendo que no quiero comer pescado, "é o que me mandan, miña reina, se fose por min..." (es lo que me mandan, mi reina, si fuese por mí...) y yo le contesto que "o único peixe que me gusta é o que me preparas ti, avó. Pero frite as patacas, non lle fagas caso a avá" (el único pescado que me gusta es el que me preparas tú, abuelo. Pero fríe las patatas, no le hagas caso a avá).
Si tengo lorzas es por culpa de sus fantásticas croquetas, que aunque todo el mundo diga que son mejores las de su abuelo/madre/loquesea... las del mío son mejores. Y de todos sus platos y sus postres, malditas rosquillas.
Son muy especiales para mí, cuando era más pequeñita me entendía menos con mi abuelo, porque siempre ha sido muy reservado y muy poco cariñoso, hasta que me conoció a mí, que le enseñé a dar abrazos.
Si hay algo que me caracteriza es que soy muy cariñosa con la gente que tengo confianza. A veces me tengo que contener porque si fuese por mí me pasaría el día abrazando a todo el mundo.

Mi abuelo me dice "te quiero" y mi madre flipa porque nunca lo había escuchado decir eso. Pero es que a mí me sale solo, yo digo "te quiero" para despedirme... ¿hay mejor forma que esa para despedirse de alguien al que quieres?
Mi abuelo, al que llamo tronco y tronquito, tiene un sentido del humor complicado con la gente. Mi madre dice que conmigo cambia completamente, que está chocho de felicidad. Y es que él no pudo disfrutar de sus hijos como le habría gustado, pues se pasaba meses enteros en el mar y el tiempo pasa muy rápido.
Hace unos meses le pusieron a mi abuelo una sonda porque "pilló frío en el pito por ir desabrigado" según él. Fuimos a verlo al hospital y lo primero que me dice es que su compañero de habitación se tira pedos y que tendría que estar allí yo para verlo, que parece que va a cagar una tuna. Después me dice "mira, la mochila del cole" enseñándome una bolsita llena de pis que tiene conectada mediante un cable a la sonda, como si fuera lo más normal del mundo, y se descojona, y nos descojonamos.
Las bromitas con la sonda fueron contínuas, todavía la tiene, a veces en la comida saca él un tema, que es raro porque nunca habla en la comida si no es para leernos una noticia del periódico que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, de repente salta él y dice:
Avó: Ayer, cuando fuimos al médico, me cambiaron el tapón de color... ahora es verde.
Avá: ¿Qué tapón, Toñito?
Avó: O tapón, Lola. Cal vai ser? (cual va a ser?)
Yo: ¡EL DEL PITO!
Avó: Exactamente.
Yo: El verde es un color muy chulo.
Avó: Mejor que el rojo de antes.
Yo: Muchísimo mejor.

Mi abuela, por otra parte, siempre ha estado conmigo. Desde pequeña. Trabajó de modista y ahora nos hace vestiditos exclusivos a mi mamá y a mí. También en su tiempo le hacía vestiditos a mis barbies y me ayudaba a peinarlas, aunque no entendía que yo solo peinaba a mis favoritas, que las demás me daban igual porque iban a hacer de malas.
Sorprendentemente se ha adaptado a estos tiempos, con toda la naturalidad del mundo, y acepta algunos temas, como la homosexualidad, incluso mejor que mi madre.
Le encanta ver "Sé lo que hicisteis..." conmigo y tomar ideas para próximos vestidos. De hecho tengo dos o tres inspirados en la ropita de Patricia Conde, uno me lo regaló este verano por mi cumpleaños y me hizo tantísima ilusión...
Y se lo he dicho cuando se iban, que me ha encantado cenar con ellos, despertarme y desayunar con ellos, comer a las 14:00 un sábado (no estoy acostumbrada a la puntualidad), hacer palomitas y que mi abuela apunte que "parece un bombardeo cuando están en el microondas" y recibir una visita cada dos horas dándome ánimos con el estudio.
Son esas pequeñas cosas, que me hacen feliz, me han hecho muy feliz y seguirán haciendo que me sienta la nieta más feliz del mundo.
Hacía mucho tiempo que no venían a pasar la noche a mi casa. Mi mamá está de viaje y para que no me sienta solita todo el fin de semana, estos dos corazones con patas han decidido pasar la noche del viernes al sábado conmigo.
Ellos vivían en Lugo, pero hace 5 ó 6 años (mi abuelo dice que son 10, que se acuerda perfectamente, pero no) decidieron venirse a vivir a Coruña. Y es de las mejores decisiones que han tomado en su vida, lo saben perfectamente.
Antes venían cada dos meses y se quedaban unos días en casa, en el estudio, en el sofá-cama más cómodo del mundo.
Siempre recordaré los días que mi abuela me despertaba para ir al colegio y yo me levantaba de la cama pero para irme a la de mi abuelo, que me contaba historias de cuando era marinero y cazaba ballenas (cuando era legal). Me contaba las mismas, porque yo se lo pedía. Mi abuela preparaba el desayuno y me intentaba levantar por segunda vez, con su frase: "ante pereza, diligencia". Me ponía nerviosa esa frase y ahora hasta la echo de menos.
Cuando conseguía levantarme de la cama, después de desayunar y vestirme viendo los dibujos, me sentaba en una silla y mi avá me hacía el peinado que le pidiese "hazme la trenza de ayer, abu" y me la hacía. Y yo iba al colegio sintiéndome una princesa. En chándal, por supuesto, pero una princesa.
Ahora que viven aquí ya nunca vienen a dormir a casa y yo tampoco voy a dormir a la suya casi nunca.
Pero comemos juntos casi todos los días y somos una familia de 4.
Viven mis estudios conmigo (mi abuela reza por mí y a mí esas cosas me hacen ilusión, porque ella me lo dice muy emocionada), saben cuándo estoy triste y cuándo estoy contenta. Siempre saben cómo animarme.
Mi abuelo, que es el que cocina, lo pasa muy mal cuando algún día bromeo diciendo que no quiero comer pescado, "é o que me mandan, miña reina, se fose por min..." (es lo que me mandan, mi reina, si fuese por mí...) y yo le contesto que "o único peixe que me gusta é o que me preparas ti, avó. Pero frite as patacas, non lle fagas caso a avá" (el único pescado que me gusta es el que me preparas tú, abuelo. Pero fríe las patatas, no le hagas caso a avá).
Si tengo lorzas es por culpa de sus fantásticas croquetas, que aunque todo el mundo diga que son mejores las de su abuelo/madre/loquesea... las del mío son mejores. Y de todos sus platos y sus postres, malditas rosquillas.
Son muy especiales para mí, cuando era más pequeñita me entendía menos con mi abuelo, porque siempre ha sido muy reservado y muy poco cariñoso, hasta que me conoció a mí, que le enseñé a dar abrazos.
Si hay algo que me caracteriza es que soy muy cariñosa con la gente que tengo confianza. A veces me tengo que contener porque si fuese por mí me pasaría el día abrazando a todo el mundo.
Mi abuelo me dice "te quiero" y mi madre flipa porque nunca lo había escuchado decir eso. Pero es que a mí me sale solo, yo digo "te quiero" para despedirme... ¿hay mejor forma que esa para despedirse de alguien al que quieres?
Mi abuelo, al que llamo tronco y tronquito, tiene un sentido del humor complicado con la gente. Mi madre dice que conmigo cambia completamente, que está chocho de felicidad. Y es que él no pudo disfrutar de sus hijos como le habría gustado, pues se pasaba meses enteros en el mar y el tiempo pasa muy rápido.
Hace unos meses le pusieron a mi abuelo una sonda porque "pilló frío en el pito por ir desabrigado" según él. Fuimos a verlo al hospital y lo primero que me dice es que su compañero de habitación se tira pedos y que tendría que estar allí yo para verlo, que parece que va a cagar una tuna. Después me dice "mira, la mochila del cole" enseñándome una bolsita llena de pis que tiene conectada mediante un cable a la sonda, como si fuera lo más normal del mundo, y se descojona, y nos descojonamos.
Las bromitas con la sonda fueron contínuas, todavía la tiene, a veces en la comida saca él un tema, que es raro porque nunca habla en la comida si no es para leernos una noticia del periódico que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, de repente salta él y dice:
Avó: Ayer, cuando fuimos al médico, me cambiaron el tapón de color... ahora es verde.
Avá: ¿Qué tapón, Toñito?
Avó: O tapón, Lola. Cal vai ser? (cual va a ser?)
Yo: ¡EL DEL PITO!
Avó: Exactamente.
Yo: El verde es un color muy chulo.
Avó: Mejor que el rojo de antes.
Yo: Muchísimo mejor.

Mi abuela, por otra parte, siempre ha estado conmigo. Desde pequeña. Trabajó de modista y ahora nos hace vestiditos exclusivos a mi mamá y a mí. También en su tiempo le hacía vestiditos a mis barbies y me ayudaba a peinarlas, aunque no entendía que yo solo peinaba a mis favoritas, que las demás me daban igual porque iban a hacer de malas.
Sorprendentemente se ha adaptado a estos tiempos, con toda la naturalidad del mundo, y acepta algunos temas, como la homosexualidad, incluso mejor que mi madre.
Le encanta ver "Sé lo que hicisteis..." conmigo y tomar ideas para próximos vestidos. De hecho tengo dos o tres inspirados en la ropita de Patricia Conde, uno me lo regaló este verano por mi cumpleaños y me hizo tantísima ilusión...
Y se lo he dicho cuando se iban, que me ha encantado cenar con ellos, despertarme y desayunar con ellos, comer a las 14:00 un sábado (no estoy acostumbrada a la puntualidad), hacer palomitas y que mi abuela apunte que "parece un bombardeo cuando están en el microondas" y recibir una visita cada dos horas dándome ánimos con el estudio.
Son esas pequeñas cosas, que me hacen feliz, me han hecho muy feliz y seguirán haciendo que me sienta la nieta más feliz del mundo.
domingo, 21 de febrero de 2010
El increíble hombre impredecible
Llevo desde las 11 pensando en cómo abordar este tema (es la 1:55).
Lo vivido estos últimos días me han hecho recordar muchas cosas... os pongo en situación:
El martes 16 actuaba Ángel en Madrid y un grupo de 13 personas que se conocen y se quieren gracias a él fuimos a verlo.
Nos faltó gente, por supuesto, no estábamos todos los que éramos, pero éramos (vaya si éramos) todos los que estábamos. [he repetido tanto la palabra éramos que durante unos segundos perdió su sentido para mi... informaciones que os doy, yo qué sé]
Personalmente, diré que estaba muy emocionada, era la primera vez que lo veía actuar ya que estuvo una gran temporada (varios años) sin hacerlo... no me lo podía creer. Además, lo iba a ver rodeada de grandes amigos... iba a ser especial. Iba a ser MUY especial.
No desvelaré el contenido del monólogo, pero diré que fue brillante, en su línea. Con dos menciones muy pequeñicas de monólogos antiguos (que quizás solamente los fans fans captemos). Y no digo más, ¡tenéis que verlo!
A destacar una frase que dijo nada más al principio una mujer del público que confundió la Chocita del Loro con un Boys y decidió gritarle a Ángel cosas. Supongo que no pudo acercarse al escenario a meterle un billete de 20 euros en el paquete porque las mesas-tetris del local solo eres capaz de moverlas al final de la actuación. La conversación fue algo como:
Mujer del público: ¡Quiero un hijo tuyo!
Ángel: *la mira de esa forma que todos conocemos* La pregunta es... ¿quiero yo un hijo tuyo? ¿quiero tener un hijo que vaya por los bares y pidiendo hijos a la gente? esa es la pregunta
*aplausos y risas*
Llegamos a la parte en la que termina la actuación, aplaudimos como locos y nos vamos.
En la puerta había un gran grupo de gente, al poco tiempo aparece Ángel, que a veces es un poco inconsciente, sabiendo que todavía ni había salido el público del local y que todo el mundo quiere tener una foto con el-chico-de-la-tele.
Pero este impredecible hombre, esquiva a la gente, sí: ESQUIVA, y se dirige a Aída llamándola, para saludarla de primera. Y nos pregunta si nos ha gustado y todos somos sinceros y decimos que sí. Yo no digo nada, pero se entiende que nos ha gustado a todos. Esto hace que recuerde la época de "¡Que viene Richi!" con su "¿os ha gustado?".
Después se dirige a toda la gente que lo estaba esperando y cumple, como siempre, con la paciencia y la amabilidad que lo caracterizan. Firma, se saca fotos y yo todavía recuerdo como hace dos años me decía "¿te gusta esta? si quieres nos sacamos otra, que no pasa nada... decidido, nos sacamos otra". Desde lejos lo observo, porque ya me siento bien viéndolo así, desde lejos, haciendo feliz a muchas personas que volverán a sus casas diciendo "jo, pues que majo... y además no es tan bajito".
Anur y Ana se acercan a él para que les firme una taza con el logo de su web con Dani y yo decido grabarlo, que con el tiempo he descubierto que es el mejor método para recordar las cosas (tengo lagunas de muchos momentos importantes en mi vida). Estoy lejos de ellos y se me duermen los brazos de tenerlos levantados, comienzan a temblarme las manos porque con Ángel yo no logro calmarme. Las chicas que tengo delante me dejan pasar, estoy frente a ellos, que además me piden que les saque una foto. Por lo bajo les digo que no soy la persona más indicada y me dispongo a sacarles la foto... quito el modo vídeo, se me pone en manual, *las hago un gesto con la mano diciendo que esperen y Ángel dice "tranquila, hay tiempo"*la pongo en automático, le quito el macro, le pongo flash y me dispongo a sacar la foto. Afortunadamente no sale borrosa ni desenfocada.
Ellas me dicen que me ponga para sacarme una foto con Ángel, cosa que en ningún momento pensé, ya que no quería abusar... pero estaría bien tener una foto con él en la que no saliese mal (porque salgo mal mal y con brackets).
Accedo y él se me queda mirando y dice:
- Hola, ¿sigues con los monólogos?
- Madre mía, pero cómo te acuerdas de eso...
- O sea, que no... ¿no?
- Ehh... aaah... eehhh...
Para explicar la situación diré que lo de los monólogos se lo dije(ron) hace 2 años y desde aquella no había vuelto a hablar con él. En ese momento, mi expresividad era nula por lo que el "pero cómo te acuerdas de eso..." lo malentendió pensando que había dejado de escribir, y como la situación me impedía decirle algo más pues hice ruiditos, como siempre.
Bien, después de esa frase que me dijo, nos sacamos la foto y cómo no: salgo con cara de gatico al que le alumbran con las luces de un coche.
[son las 2:34... 234, no es capicúa, pero van los números seguidos y a mi me llama la atención]
Después lo veo todo borroso, se despide con su "gracias por venir" y yo telepaticamente le digo que es el mejor y que nunca sabrá todo lo que ha hecho por mi.
Nos acercamos al grupito en el que están Lore, Cris... y les cuento lo ocurrido mientras las abrazo. Sin darme cuenta, mis ojos comienzan a humedecerse cada vez más y mi cabeza se pone a recordar el momento. Y lloro. Lloro porque estoy contenta y porque hacía tiempo que no me sentía así. Porque puede parecer un pequeño detalle, pero a mi me ha llegado y me ha emocionado. Abrazo a todo el mundo y me entran ganas de esquivar a toda esa gente, darle un abrazo a Ángel y decirle "si estoy aquí y tengo casi todo lo que tengo es gracias a ti".
Y esta foto, pese a mi cara, me encanta. A parte de porque es un día muy especial porque tiene cara de teatro. Que es una expresión que he ido creando con el paso del tiempo, comparando la cara de Ángel en las fotos con la gente durante su época en ¡Que viene Richi! y después. En el teatro yo lo veía feliz, aunque estuviese cansadísimo, venían a verlo a él y si tenía 10 minutos para atenderte, te dedicaba 11. Te preguntaba por tu vida, con interés y atención. Venían a verlo a él y Ángel no decepciona nunca.
Quizás es casualidad, pero esta cara me hace recordar ese espíritu de la época del teatro. Está sonriendo, al menos un poquito.
Todo esto me da fuerzas para seguir adelante...
Las 3:02 am (pongo AM porque son las siglas y me hace gracia, pero no sé distinguirlo de PM), me voy a dormir.
[abro comentarios, para que no tengais que comentar en entradas de hace dos meses]
Lo vivido estos últimos días me han hecho recordar muchas cosas... os pongo en situación:
El martes 16 actuaba Ángel en Madrid y un grupo de 13 personas que se conocen y se quieren gracias a él fuimos a verlo.
Nos faltó gente, por supuesto, no estábamos todos los que éramos, pero éramos (vaya si éramos) todos los que estábamos. [he repetido tanto la palabra éramos que durante unos segundos perdió su sentido para mi... informaciones que os doy, yo qué sé]
Personalmente, diré que estaba muy emocionada, era la primera vez que lo veía actuar ya que estuvo una gran temporada (varios años) sin hacerlo... no me lo podía creer. Además, lo iba a ver rodeada de grandes amigos... iba a ser especial. Iba a ser MUY especial.
No desvelaré el contenido del monólogo, pero diré que fue brillante, en su línea. Con dos menciones muy pequeñicas de monólogos antiguos (que quizás solamente los fans fans captemos). Y no digo más, ¡tenéis que verlo!
A destacar una frase que dijo nada más al principio una mujer del público que confundió la Chocita del Loro con un Boys y decidió gritarle a Ángel cosas. Supongo que no pudo acercarse al escenario a meterle un billete de 20 euros en el paquete porque las mesas-tetris del local solo eres capaz de moverlas al final de la actuación. La conversación fue algo como:
Mujer del público: ¡Quiero un hijo tuyo!
Ángel: *la mira de esa forma que todos conocemos* La pregunta es... ¿quiero yo un hijo tuyo? ¿quiero tener un hijo que vaya por los bares y pidiendo hijos a la gente? esa es la pregunta
*aplausos y risas*
Llegamos a la parte en la que termina la actuación, aplaudimos como locos y nos vamos.
En la puerta había un gran grupo de gente, al poco tiempo aparece Ángel, que a veces es un poco inconsciente, sabiendo que todavía ni había salido el público del local y que todo el mundo quiere tener una foto con el-chico-de-la-tele.
Pero este impredecible hombre, esquiva a la gente, sí: ESQUIVA, y se dirige a Aída llamándola, para saludarla de primera. Y nos pregunta si nos ha gustado y todos somos sinceros y decimos que sí. Yo no digo nada, pero se entiende que nos ha gustado a todos. Esto hace que recuerde la época de "¡Que viene Richi!" con su "¿os ha gustado?".
Después se dirige a toda la gente que lo estaba esperando y cumple, como siempre, con la paciencia y la amabilidad que lo caracterizan. Firma, se saca fotos y yo todavía recuerdo como hace dos años me decía "¿te gusta esta? si quieres nos sacamos otra, que no pasa nada... decidido, nos sacamos otra". Desde lejos lo observo, porque ya me siento bien viéndolo así, desde lejos, haciendo feliz a muchas personas que volverán a sus casas diciendo "jo, pues que majo... y además no es tan bajito".
Anur y Ana se acercan a él para que les firme una taza con el logo de su web con Dani y yo decido grabarlo, que con el tiempo he descubierto que es el mejor método para recordar las cosas (tengo lagunas de muchos momentos importantes en mi vida). Estoy lejos de ellos y se me duermen los brazos de tenerlos levantados, comienzan a temblarme las manos porque con Ángel yo no logro calmarme. Las chicas que tengo delante me dejan pasar, estoy frente a ellos, que además me piden que les saque una foto. Por lo bajo les digo que no soy la persona más indicada y me dispongo a sacarles la foto... quito el modo vídeo, se me pone en manual, *las hago un gesto con la mano diciendo que esperen y Ángel dice "tranquila, hay tiempo"*la pongo en automático, le quito el macro, le pongo flash y me dispongo a sacar la foto. Afortunadamente no sale borrosa ni desenfocada.
Ellas me dicen que me ponga para sacarme una foto con Ángel, cosa que en ningún momento pensé, ya que no quería abusar... pero estaría bien tener una foto con él en la que no saliese mal (porque salgo mal mal y con brackets).
Accedo y él se me queda mirando y dice:
- Hola, ¿sigues con los monólogos?
- Madre mía, pero cómo te acuerdas de eso...
- O sea, que no... ¿no?
- Ehh... aaah... eehhh...
Para explicar la situación diré que lo de los monólogos se lo dije(ron) hace 2 años y desde aquella no había vuelto a hablar con él. En ese momento, mi expresividad era nula por lo que el "pero cómo te acuerdas de eso..." lo malentendió pensando que había dejado de escribir, y como la situación me impedía decirle algo más pues hice ruiditos, como siempre.
Bien, después de esa frase que me dijo, nos sacamos la foto y cómo no: salgo con cara de gatico al que le alumbran con las luces de un coche.
[son las 2:34... 234, no es capicúa, pero van los números seguidos y a mi me llama la atención]
Después lo veo todo borroso, se despide con su "gracias por venir" y yo telepaticamente le digo que es el mejor y que nunca sabrá todo lo que ha hecho por mi.
Nos acercamos al grupito en el que están Lore, Cris... y les cuento lo ocurrido mientras las abrazo. Sin darme cuenta, mis ojos comienzan a humedecerse cada vez más y mi cabeza se pone a recordar el momento. Y lloro. Lloro porque estoy contenta y porque hacía tiempo que no me sentía así. Porque puede parecer un pequeño detalle, pero a mi me ha llegado y me ha emocionado. Abrazo a todo el mundo y me entran ganas de esquivar a toda esa gente, darle un abrazo a Ángel y decirle "si estoy aquí y tengo casi todo lo que tengo es gracias a ti".
Y esta foto, pese a mi cara, me encanta. A parte de porque es un día muy especial porque tiene cara de teatro. Que es una expresión que he ido creando con el paso del tiempo, comparando la cara de Ángel en las fotos con la gente durante su época en ¡Que viene Richi! y después. En el teatro yo lo veía feliz, aunque estuviese cansadísimo, venían a verlo a él y si tenía 10 minutos para atenderte, te dedicaba 11. Te preguntaba por tu vida, con interés y atención. Venían a verlo a él y Ángel no decepciona nunca.
Quizás es casualidad, pero esta cara me hace recordar ese espíritu de la época del teatro. Está sonriendo, al menos un poquito.
Todo esto me da fuerzas para seguir adelante...
Las 3:02 am (pongo AM porque son las siglas y me hace gracia, pero no sé distinguirlo de PM), me voy a dormir.
[abro comentarios, para que no tengais que comentar en entradas de hace dos meses]
lunes, 15 de febrero de 2010
Pito y Ojete
Recuerdo los comienzos, ese querer y no poder, disimular todas esas cosas que sentía, darnos abrazos que duraban mil horas aprox... hablar con Olaya de ti, escuchar a Isma hablar de ti. Silencio y "uy, mejor esto no lo digo".
Hemos perdido tanto tiempo...
Tú me dices "Dios nos quiere y mucho" y yo pienso que eres idiota y te digo "bueno, mazo", y con un par de líneas más... todo cambia. Todo empieza.
Y esquivando la conversación de ¿qué somos? aquí estamos, recuperando todo ese tiempo.
Creo que soy la peor novia del mundo, o de las peores, no te pongo en el nick del msn y tú no te pones traje en fin de año aunque te lo pida.
Hablamos de música, me hablas de rap y te hablo de indie, me dices que Vetusta pss y termina siendo nuestro grupo. De fotografía, de planes de futuro, de que te compres una polaroid y nos hagamos fotos para pegarlas en nuestro piso de Madrid. De sueños, de familia y de amigos (y que tú me digas que está bien que haga algo para arreglar los problemas). Que me cuentes vídeos que hayas visto de LHC y de Muchachada y que te rías (y me escupas) antes de contarlo, de SLQH, que te hable del vídeo del chino tocando el ukelele y que te diga que así debe ser nuestro hijo, pero en rubio y con los ojos azules.
Pasarme noches hablando sólo contigo, que me hables por el msn cuando estoy en "no conectado" y siempre aciertes al decirme "sé que estás", llamarnos Pito y Ojete, nuestros cascos, ser pastel (hacerte pastel), decirte que no soy rubia natural y que te vuelvas a sorprender como las veces anteriores...
Por encima de cualquier cosa, mi mejor amigo, el que me conoce más que yo a mí misma, el que me dice que soy demasiado empática, mi grupie, el que me dice "te quiero" en el mejor momento...
Hemos perdido tanto tiempo...
Tú me dices "Dios nos quiere y mucho" y yo pienso que eres idiota y te digo "bueno, mazo", y con un par de líneas más... todo cambia. Todo empieza.
Y esquivando la conversación de ¿qué somos? aquí estamos, recuperando todo ese tiempo.
Creo que soy la peor novia del mundo, o de las peores, no te pongo en el nick del msn y tú no te pones traje en fin de año aunque te lo pida.
Hablamos de música, me hablas de rap y te hablo de indie, me dices que Vetusta pss y termina siendo nuestro grupo. De fotografía, de planes de futuro, de que te compres una polaroid y nos hagamos fotos para pegarlas en nuestro piso de Madrid. De sueños, de familia y de amigos (y que tú me digas que está bien que haga algo para arreglar los problemas). Que me cuentes vídeos que hayas visto de LHC y de Muchachada y que te rías (y me escupas) antes de contarlo, de SLQH, que te hable del vídeo del chino tocando el ukelele y que te diga que así debe ser nuestro hijo, pero en rubio y con los ojos azules.
Pasarme noches hablando sólo contigo, que me hables por el msn cuando estoy en "no conectado" y siempre aciertes al decirme "sé que estás", llamarnos Pito y Ojete, nuestros cascos, ser pastel (hacerte pastel), decirte que no soy rubia natural y que te vuelvas a sorprender como las veces anteriores...
Por encima de cualquier cosa, mi mejor amigo, el que me conoce más que yo a mí misma, el que me dice que soy demasiado empática, mi grupie, el que me dice "te quiero" en el mejor momento...
No sé, a veces pienso que no me merezco todo esto que me está pasando, pero me encanta tenerte a mi lado.
Para mí es como una victoria hacerte reír, me siento... bien. Haces que me sienta grande.
Porque eres la única persona capaz de enviarme un clavel con una nota que diga "De tu pitito favorito que te quiere muchito".
Eres increíble.
sábado, 30 de enero de 2010
A todos fuck you por igual
No entiendo los cambios de humor en algunas personas y esos determinados momentos en los que deciden hacer daño a otros, sin motivo alguno.
Esa obsesión por engañarse a sí mismo, pretendiendo creer que es el centro del universo y que toda persona que esté en su vida está para hacerle sufrir o para manejar a su antojo.
Estoy muy cansadita de todo eso, de ver personas en mi vida que solo producen maldad y que si las pinchas, de su interior sale egoísmo a borbotones (nunca he escrito borbotones, y mira que es una palabra bonita).
Antes quizás necesitase eso, sentirme rodeada de gente (querida o no querida, gente) pero ahora... ¿para qué?
Esa obsesión por engañarse a sí mismo, pretendiendo creer que es el centro del universo y que toda persona que esté en su vida está para hacerle sufrir o para manejar a su antojo.
Estoy muy cansadita de todo eso, de ver personas en mi vida que solo producen maldad y que si las pinchas, de su interior sale egoísmo a borbotones (nunca he escrito borbotones, y mira que es una palabra bonita).
Antes quizás necesitase eso, sentirme rodeada de gente (querida o no querida, gente) pero ahora... ¿para qué?
jueves, 31 de diciembre de 2009
2009
Este año ha sido un año raro.
No puedo evitar recordar las cosas malas, pero siempre pienso que las buenas terminan eclipsando todo.
He pasado un buen verano, quizás es lo más destacable del año. Este verano. He crecido y me han hecho crecer.
El viaje a Alemania, por ejemplo. Fue un viaje duro, pese a haber contado solo algunas anécdotas, fue duro. La chica que vino de intercambio a mi casa recibió en España lo que yo no recibí allí. Su padre me caía mal porque no le entendía y aunque hablábamos en inglés, me miraba mal. Se pasaban las comidas hablando en alemán y yo solo entendía cuando decían "yo" y "mierda". Realmente me resultó complicado, porque la chica no me mantenía informada de las cosas, no sabía qué ibamos a hacer, ni cómo, ni cuando... Aguanté los 10 días, pero fueron duros porque nadie hacía un esfuerzo en hablar al menos inglés conmigo. (No diré la llamada que hice a mi mamá para decirle que la echaba de menos para quedar de mayor)
El viaje a Madrid... demasiadas cosas para contar.
Estaba muy contenta, aprendí a organizarme un poquito más y a cuidarme yo solita. Aprendí a convivir (o a sentirme mejor al ver que hay gente que convive mucho peor que yo).
Y canté en un karaoke (mucho y mal), la valoración general es muy positiva.
He ido definiéndome un poco más como persona, gracias en parte a la gente que me rodeaba.
También he descubierto a un grupo de personas que me han ayudado mucho.
Gracias a una de esas personas te he conocido a ti. Quién me iba a decir que todo esto nos ocurriría. Gracias a ti también, por estar presente en muchos momentos especiales de este año. (Para ser pastel te diré que muchos de ellos tú los has hechos especiales).
Por otra parte, he ido a buenos conciertos y monólogos en directo, he conocido a cantantes, actores y cómicos a los que admiro.Y también he comenzado más en serio con el blog (quien dice en serio dice hablando de cacas). He seguido escribiendo ideas sueltas, o algún texto que otro. Estoy empezando a tomármelo como una obligación, para poder escribir de forma regular.
En resumen, no ha sido de los mejores años de mi vida, pero se ha convertido en un año imprescindible para mí.
Gracias.
(Ramón García, es mi primer fin de año sin ti... espero que esa capa esté a buen recaudo. Te quiero, tú sí que me has hecho crecer, bribón)
No puedo evitar recordar las cosas malas, pero siempre pienso que las buenas terminan eclipsando todo.
He pasado un buen verano, quizás es lo más destacable del año. Este verano. He crecido y me han hecho crecer.
El viaje a Alemania, por ejemplo. Fue un viaje duro, pese a haber contado solo algunas anécdotas, fue duro. La chica que vino de intercambio a mi casa recibió en España lo que yo no recibí allí. Su padre me caía mal porque no le entendía y aunque hablábamos en inglés, me miraba mal. Se pasaban las comidas hablando en alemán y yo solo entendía cuando decían "yo" y "mierda". Realmente me resultó complicado, porque la chica no me mantenía informada de las cosas, no sabía qué ibamos a hacer, ni cómo, ni cuando... Aguanté los 10 días, pero fueron duros porque nadie hacía un esfuerzo en hablar al menos inglés conmigo. (No diré la llamada que hice a mi mamá para decirle que la echaba de menos para quedar de mayor)
El viaje a Madrid... demasiadas cosas para contar.
Estaba muy contenta, aprendí a organizarme un poquito más y a cuidarme yo solita. Aprendí a convivir (o a sentirme mejor al ver que hay gente que convive mucho peor que yo).
Y canté en un karaoke (mucho y mal), la valoración general es muy positiva.
He ido definiéndome un poco más como persona, gracias en parte a la gente que me rodeaba.
También he descubierto a un grupo de personas que me han ayudado mucho.
Gracias a una de esas personas te he conocido a ti. Quién me iba a decir que todo esto nos ocurriría. Gracias a ti también, por estar presente en muchos momentos especiales de este año. (Para ser pastel te diré que muchos de ellos tú los has hechos especiales).
Por otra parte, he ido a buenos conciertos y monólogos en directo, he conocido a cantantes, actores y cómicos a los que admiro.Y también he comenzado más en serio con el blog (quien dice en serio dice hablando de cacas). He seguido escribiendo ideas sueltas, o algún texto que otro. Estoy empezando a tomármelo como una obligación, para poder escribir de forma regular.
En resumen, no ha sido de los mejores años de mi vida, pero se ha convertido en un año imprescindible para mí.
Gracias.
(Ramón García, es mi primer fin de año sin ti... espero que esa capa esté a buen recaudo. Te quiero, tú sí que me has hecho crecer, bribón)
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